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Los estudios de detalle en la ley de ordenación urbanística de Andalucía

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Es intención, por el presente, disertar sobre las diferencias y mutaciones concernientes al instrumento de planeamiento del Estudio de Detalle en la Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía - en adelante LOUA -, con respecto al escenario remoto.

En el Reglamento de Planeamiento, aunque sigue siendo todavía norma subsidiaria en nuestra Comunidad Autónoma Andaluza, en sus artículos 65 y 66 se establecía que los Estudios de Detalle podrían formularse con la exclusiva finalidad de:

a).- Establecer alineaciones y rasantes, completando y reajustando o adaptando las señaladas en el suelo urbano por el planeamiento general, en las condiciones que éste fije.

b).- Adaptar o reajustas alineaciones y rasantes señaladas en Planes Parciales.

c).- Ordenar los volúmenes de acuerdo con las especificaciones del planeamiento general en suelo urbano, o con las propias de los Planes Parciales, y completar, en su caso, la red de comunicaciones con vías interiores necesarias, en relación con las definidas por el Plan superior.

Además se implantaba que no podrían:

1º).- reducir la anchura de los viales ni la superficie destinada a espacios libres.

2º).- originar aumento de volumen con respecto a la aplicación de las ordenanzas correspondientes.

3º).- aumentar la ocupación de suelo ni las alturas máximas y volúmenes edificables previstos en el Plan.

4º).- incrementar la densidad de población.

5º).- alterar el uso exclusivo o predominante asignado por el planeamiento.

6º).- ocasionar perjuicio, ni alterar las condiciones de ordenación de los predios colindantes.

7º).- contener determinaciones propias del planeamiento general en suelo urbano o del Planeamiento Parcial en suelo urbanizable, que no estuvieran previamente establecidas en los mismos.

En definitiva, la situación previa respecto a los Estudios de Detalle, quedaba configurada como una figura urbanística con vastas restricciones, más como una figura intermedia entre el planeamiento de desarrollo y el proyecto de edificación, que como un planeamiento de desarrollo en sí mismo considerado. No obstante, podían operar en el suelo urbano, o en el suelo urbanizable, con planeamiento general o de desarrollo previo, que los confinaban en su permisible ordenación, al vincularlos taxativamente a éstos.

No obstante, el cambio operado por esta figura en la LOUA es bastante significativo y de adscripción positiva. Así, en el artículo 15 se establece que los Estudios de Detalle tienen por objeto completar o adaptar algunas de las determinaciones del planeamiento en áreas de suelos urbanos «de ámbito reducido». Para lo cual están facultados a:

a).- establecer, en desarrollo de los objetivos del PGOU, Planes Parciales o Planes Especiales, la ordenación de volúmenes, el trazado local del viario secundario y la localización del suelo dotacional público.

b).- fijar las alineaciones y rasantes de cualquier viario, y reajustarlas, así como las determinaciones de ordenación descritas anteriormente y establecidas en dichos instrumentos de planeamiento.

Por ende, ahora la figura urbanística del Estudio de Detalle es un verdadero planeamiento de desarrollo, pero puede maniobrar sólo en una clase de suelo: el urbano. Del mismo modo, ha de ser «de ámbito reducido», con lo que se ha cercenado significativamente la viabilidad de proceder de esta figura, eliminando su posible intervención en desarrollo del suelo urbanizable. Lo que nos conduce, inexorablemente, a destacar las siguientes máximas:

1º).- Para poder actuar en suelo urbanizable, por tanto, y realizar reajustes de alineaciones y rasantes y ordenación de volúmenes, necesitamos modificar el Plan Parcial, o podríamos actuar en un momento de grado importante de urbanización, que supusiera considerar el ámbito de actuación como suelo urbano (lo que es reglado), por «haber sido transformado y urbanizado en ejecución del correspondiente instrumento de planeamiento y de conformidad con sus determinaciones» (artículo 45.1.c) de la LOUA), por lo que podría intervenir la figura del Estudio de Detalle. Estimamos, que con esta nueva normativa, se ha enredado en demasía, para estos fines, en suelo urbanizable.

2º).- En el suelo urbano, los Estudios de Detalle, sólo conseguirían intervenir en zonas «de ámbito reducido» (concepto jurídico indeterminado), por lo que precisarían de un Plan Parcial o de un Plan Especial previo en las zonas «de ámbito magnánimo». ¿Dónde estará la frontera entre lo “grande” y lo “reducido”?. A saber, dependerá de cada caso en concreto, en relación con la costumbre del lugar (como fuente del ordenamiento jurídico, según preconiza el artículo 1.1º y 3º del Código Civil, aunque requiere de prueba - SSTS de 28 de junio de 1982, 2 de abril de 1993, etc. -).

Respecto a la idoneidad de ordenación del Estudio de Detalle, la LOUA introduce la posibilidad de dictaminar la localización del suelo dotacional público, que, entendemos, pudiera no haber quedado definido por el planeamiento general, parcial o especial, en una ubicación puntualizada del suelo urbano.

Respecto a las prohibiciones de los Estudios de Detalle en la LOUA, tenemos que:

A).- No pueden modificar el uso urbanístico del suelo (tan sólo podrán precisar el asentamiento del suelo dotacional público).

B).- No otorgarán incremento al aprovechamiento urbanístico.

C).- No conferirán la supresión o reducción del suelo dotacional público, o afectar negativamente a su funcionalidad, por disposición inadecuada de su superficie.

D).- No autorizarán la transformación de las condiciones de ordenación de los terrenos o construcciones colindantes.

No obstante, con dicha elocución negativa, indirectamente, se dilatan las aptitudes de ordenación de los Estudios de Detalle. Por ejemplo, ahora:

1º).- No se trunca la posibilidad de organizar la ocupación del suelo,

2º).- No se escinde el que se puedan variar, mediante esta figura de planeamiento, las alturas máximas,

3º).- Ni se cercena el que pueda redistribuir los volúmenes edificables previstos en el Plan, que, se entiende, se pueden reajustar y ordenar, siempre que no se incremente el aprovechamiento urbanístico.

Esta definición, parece ser mucho más sutil y asiente en la posibilidad de ultimar la concreción de ordenación urbanística, de una zona concreta, por medio de un Estudio de Detalle.

El aprovechamiento urbanístico, por definición, está en función de la edificabilidad, uso y tipología. Dado que el uso y la tipología no pueden alterarse por el Estudio de Detalle, podremos adaptar la edificabilidad máxima, por medio de una nueva distribución de las alturas, disposición en la parcela, en concreto, del volumen edificable, …, permitiendo así acomodar, por medio del Estudio de Detalle, la inserción de una futura edificación sobre una parcela.

De todo lo cual se puede inferir y aseverar que el Estudio de Detalle se ha incrementado, como figura de planeamiento de desarrollo, con superior capacidad de ordenación urbanística, y, por contra, se ha mutilado su, ya vetusta, capacidad de actuación en el suelo urbanizable.


Ángel Cabral González-Sicilia (Col. nº A-5.336)

Abogado

Socio de Bufete Génova

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